miércoles, 12 de octubre de 2011

EL BELLO SICILIANO (I)

INTRODUCCIÓN
Al músico italiano Vincenzo Bellini, le cuadra el adjetivo usado en el título. Según puede comprobarse por los retratos, poseía una gran belleza, aunque triste y algo femenina. Esta melancolía la reflejó en su música. Seguramente, su forma natural de ser, tuvo que ver en ello. Pero no hay que olvidar que también contribuyeron, las contrariedades amorosas que padeció y la predicción fatalista que tenía, de no vivir mucho. No hace falta razonar un porqué para incluir en la Red, una serie de escritos que pienso hacer sobre el tema. Más, aun así, diré que en el blog, hemos hablado ya de tres grandes italianos (Rossini, Verdi y Puccini). Por tanto, nos faltaban Bellini y Donizetti.

Norma, la sacerdotisa
He decidido que hoy nos concentremos en el primero. Así que, dejamos al bergamasco para mejor ocasión. Por no hacer tan largos los textos, iré publicándolos individualmente para cada apartado. Empiezo consignando que,  como ocurrió con Rossini, durante más de cien años Bellini desapareció del panorama operístico, cuando dejó de estar de moda el canto florido. Pero siempre sucedió algo que volvía a ponerlo de actualidad. Es el caso de las afamadas cantantes, Rosa Ponselle y María Callas, cuando consiguieron volver a incluir en el repertorio tradicional de los teatros, sus óperas más conocidas: Norma, La Sonnambula e I Puritani. Con una nueva puesta en escena de tendencia lineal y alejada del gusto suntuoso y solemne, las melodías de Bellini toman vida para traernos el recuerdo de un gran artista.
DATOS BÁSICOS

Vincenzo Bellini, fue el último representante del bel canto y su figura más importante. Destacó en la unidad musical de Italia. La italianidad de sus melodías, se manifiesta, desde el primer momento, en la forma. Nació en Catania-Sicilia (1801) y murió en Puteaux (1835), un arrabal de Paris. Durante su época de Conservatorio, se dedicó a estudiar a Haydn y Mozart, prefiriendo en la ópera a Pergolesi y Paisiello. Después de salir del centro, escribió óperas porque este género era el más adecuado a los muchachos con talento. Muy meticuloso en su trabajo, se limitó  a crear una obra por año, cuando los demás, por término medio, escribían tres o cuatro.
Las tres Giuditta (Judith)
Federico Chopin
El propio músico decía: “Con mi estilo, tengo que escupir sangre para componer”. La gente, lo comparó con su coetáneo Chopin, etiquetando a ambos como “elegíacos”. Realmente, tanto uno como otro, sabían ser rotundos en sus melodías, cuando lo necesitaban. La naturaleza del músico, no pudo resistir tanto esfuerzo en el trabajo, y en la búsqueda de placer con las mujeres. Enfermó gravemente en 1830. Gracias a los cuidados de un matrimonio amigo, pudo superar la severa crisis.
Este acceso se repitió con más virulencia, cinco años más tarde, provocándole la muerte. En su vida amorosa, destaca su idilio con Giuditta Turina. Mujer casada, torturante y torturada, fue su principal amante, de la que tuvo que soportar sus celos. Al mismo tiempo, se entendía con otras dos Giuditta (Grisi y Pasta). Las tres compartían, por tanto,  el amor de Bellini.

No hay comentarios: